Fotografía: El escritor mallorquín Sebastià Alzamora recibió el Premio Nacional de Poesía 2026 por Sala Augusta seguit de Llengua materna, una obra en catalán que entrelaza la memoria de la Guerra Civil española con la intimidad familiar y la figura materna / EFE – David Arquimbau Sintes (Archivo)
El escritor mallorquín fue distinguido por Sala Augusta seguit de Llengua materna, un volumen escrito en catalán que conecta dos territorios aparentemente distantes: la violencia de la Guerra Civil española y la memoria familiar. El Ministerio de Cultura de España destacó la capacidad del autor para desplazarse entre la denuncia histórica y la delicadeza del espacio doméstico.
Madrid, 15 de septiembre de 2026. — El poeta y narrador mallorquín Sebastià Alzamora ha ganado el Premio Nacional de Poesía 2026, concedido por el Ministerio de Cultura de España, por su libro Sala Augusta seguit de Llengua materna, publicado por Proa. El galardón está dotado con 30.000 euros.
El reconocimiento sitúa nuevamente en primer plano una obra que convierte la memoria —colectiva y personal— en materia poética. El jurado valoró especialmente la capacidad de Alzamora para pasar de la denuncia histórica a la intimidad familiar sin perder intensidad literaria.
DOS POEMAS, DOS TERRITORIOS DE LA MEMORIA
Sala Augusta seguit de Llengua materna articula dos extensos poemas que, aunque parten de experiencias diferentes, terminan encontrándose alrededor de la memoria.
En “Sala Augusta”, Alzamora recupera un episodio vinculado con la Guerra Civil española. El poema se adentra en la historia de un antiguo cine de Palma que fue utilizado como prisión durante el conflicto y reconstruye desde la poesía un espacio marcado por el miedo, la violencia y el sufrimiento humano.
El jurado destacó precisamente esa dimensión histórica de la obra y su capacidad para construir un lenguaje en el que conviven crudeza, lirismo, memoria y piedad.
La segunda parte, “Llengua materna” —“Lengua materna”—, desplaza la mirada hacia un territorio mucho más íntimo. Allí el escritor evoca a su madre y recupera recuerdos relacionados con una infancia humilde, marcada también por la presencia de mujeres trabajadoras vinculadas a la industria del calzado en Mallorca.
El resultado es un libro que conecta dos dimensiones de la memoria: aquella que pertenece a la historia de una sociedad y aquella otra que permanece en los afectos, la familia y el lenguaje aprendido durante la infancia.
LA POESÍA COMO LUGAR DE LA MEMORIA HISTÓRICA
Uno de los elementos que explican el reconocimiento del jurado es precisamente la manera en que Alzamora transforma un acontecimiento histórico en experiencia poética.
La Guerra Civil española continúa ocupando un lugar importante dentro de la literatura contemporánea del país. Sin embargo, Sala Augusta no plantea simplemente una reconstrucción documental. El espacio físico funciona como depósito de recuerdos y como escenario desde el cual la poesía interroga aquello que permanece después de la violencia.
El libro ya había recibido otro reconocimiento relevante: en abril obtuvo el Premio de la Crítica en la categoría de poesía en catalán. Entonces, el jurado destacó la construcción de una especie de “psicogeografía” a partir de lugares relacionados con la memoria.
El Premio Nacional de Poesía amplía ahora el reconocimiento de una obra que utiliza el pasado no como escenario distante, sino como una presencia que continúa interrogando al presente.
LA LENGUA MATERNA COMO TERRITORIO PERSONAL
Pero el libro no permanece únicamente en la memoria colectiva.
Al colocar Llengua materna junto a Sala Augusta, Alzamora establece un contraste deliberado: después de recorrer un espacio atravesado por la violencia histórica, la poesía regresa al hogar, a la infancia y a la figura de la madre.
Es allí donde el lenguaje adquiere otra dimensión.
La lengua materna deja de ser solamente el idioma en el que se escribe para convertirse también en una forma de pertenencia, recuerdo y transmisión entre generaciones. La historia pública y la historia familiar terminan así formando parte de una misma exploración sobre aquello que permanece cuando el tiempo transforma personas y lugares.
UNA TRAYECTORIA ENTRE POESÍA Y NARRATIVA
Nacido en Llucmajor, Mallorca, en 1972, Sebastià Alzamora ha desarrollado una trayectoria que transita entre poesía, novela, ensayo y periodismo cultural.
Entre sus poemarios figuran Rafel y La part visible (La parte visible), mientras que en narrativa ha publicado títulos como Sara i Jeremies y La pell i la princesa. Parte de su producción ha sido traducida a diferentes idiomas.
Su obra se ha caracterizado por una constante exploración de la identidad, la historia, la violencia, la memoria y las tensiones entre individuo y sociedad.
Con el Premio Nacional de Poesía 2026, esa trayectoria obtiene uno de los principales reconocimientos concedidos por el Estado español a una obra poética.
UN PREMIO ABIERTO A LAS LENGUAS DE ESPAÑA
El reconocimiento a Sala Augusta seguit de Llengua materna también recuerda una característica fundamental del Premio Nacional de Poesía: no está reservado exclusivamente a obras escritas en castellano.
Las bases establecen que pueden ser reconocidas obras de autores españoles escritas en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado, así como en aquellas que cuentan con reconocimiento jurídico en los estatutos de autonomía. Para la convocatoria de 2026 se evaluaron libros publicados por primera vez en España durante 2025.
La elección de una obra escrita en catalán reafirma, por tanto, la diversidad lingüística que forma parte del panorama literario español.
ENTRE LA HISTORIA COLECTIVA Y LA MEMORIA FAMILIAR
El premio concedido a Sebastià Alzamora reconoce finalmente una de las posibilidades esenciales de la poesía: hacer dialogar aquello que pertenece a la historia de todos con aquello que únicamente parece pertenecer a una familia.
Una antigua sala de cine convertida en prisión durante la Guerra Civil y los recuerdos de una madre podrían parecer universos separados. En Sala Augusta seguit de Llengua materna, ambos terminan unidos por una misma pregunta: qué permanece de nosotros en los lugares, las palabras y las personas que recordamos.
El Premio Nacional de Poesía 2026 reconoce una obra que encuentra precisamente allí su fuerza: en convertir la memoria histórica y la intimidad cotidiana en dos caras de una misma experiencia humana.

Equipo Escritores Rebeldes
